Sáb. Ago 13th, 2022

Imagínese estar sentado en la terraza de un bar de Palma tomando una cerveza tan tranquilo y en la mesa de al lado hay una pareja de jóvenes discutiendo. Y se escucha todo. En un momento dado el chico le insta a la novia a bajar el volumen porque lo están buscando «por toda España» y que la policía tiene su foto y se va a ir a la cárcel. Hay dos opciones, hacer oídos sordos y seguir como si nada o avisar a las fuerzas de seguridad del Estado de lo que acaba de oír. El testigo de lo ocurrido optó por lo segundo.

El chico que se encontraba en la mesa de al lado en un local de la calle 31 de Diciembre el pasado sábado por la tarde resultó ser un fugitivo de la Justicia de Madrid que tenía pendiente un ingreso en prisión por tráfico de drogas y llevaba dos meses escondiéndose en Mallorca. Según fuentes próximas al caso, una patrulla se dirigió al lugar indicado por el testigo y pidió a la pareja que se identificara. La mujer lo hizo sin problemas, pero el que resultó ser un prófugo les comentó a los agentes que no llevaba la documentación y les dio un nombre que resultó ser falso.

Comisaría

Ante esa situación, y con las sospechas de que efectivamente pudiera ser un huido de la Justicia, los funcionarios instaron al chico, de nacionalidad española y 24 años, a que le acompañaran a la comisaría. Justo antes de meterse en el coche patrulla el sospechoso se echó a correr. Los policías salieron tras él y lo vieron meterse en una finca de una calle próxima, la de Ramon de Berenguer tras abrir el portal con una llave. Estaba allí. Faltaba saber en qué piso de un edificio de varias plantas. Fueron puerta por puerta en su búsqueda. Solo tenían la descripción. Pero sin nombre.

A uno de los agentes se le ocurrió introducir los datos de la pareja para ver si aparecía la filiación del presunto fugitivo en algún asunto en el que ambos hubieran estado involucrados. Y salió el nombre y también la orden de busca y captura que tenía vigente el individuo tras esquivar el ingreso en prisión tras ser condenado por tráfico de drogas. Minutos después dieron con él. Compartía piso con otro joven que no sabía nada de la situación del prófugo, únicamente que llevaba dos meses viviendo con él. El joven quedó arrestado y horas más tarde el juez de guardia ordenó su ingreso en prisión. El joven ya sabe que según que cosas es mejor no contar en los bares. Por si las moscas.

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Author: Juan P. Martínez